Monday, August 18, 2008

Sunday, August 10, 2008

Despertar...

La gran espina que tiene en el corazon; Es una gran duda el no saber y creer que lo sabes, es una pena el querer y no ser querido, es una perdida de tiempo el pensar en ti...
y en porque aveces creo y prefiero creer que encarar la verdad, porque aveces pienso y prefiero no pensar porque siempre estas tu, porque tengo boca pero prefiero callar porque curioso es el silencioesos dias no me deja pensar y tengo que fingir que no te he visto y pensar que yo no fui lo quequisistes que sea y aveces en noches como esta donde solo escribo pretextos, que lo sepa el mundo y que lo escuche dios ....como lo diria alejandro sanz "he sido tan feliz contigo"

y es mi vida mi soledad el resultado de un silencio..la torpeza del silencio....

“una figura emblemática de la poesía comprometida con el sentido solidario”

El poeta Alejandro Romualdo ha muerto en su casa en Lima, donde vivía recluido y en soledad desde hace varios años. El autor se hizo muy conocido en los colegios peruanos por un poema titulado "Canto Coral a Túpac Amaru, que es la libertad", de recitación obligatoria; poema de ecos vallejianos y que, definitivamente, no le hace justicia a una obra rica en matices e influencias. Entre sus libros destacan La torre de los alucinados (Lima, 1949) Edición extraordinaria (Lima, 1958), Poesía concreta (Lima, 1986), Cuarto Mundo (Lima 1970), y Ni pan ni circo (Siena, 2002) editado también por el INC en el 2006, y que sería su último libro. El año pasado, un grupo de poetas e intelectuales pidieron al Estado que se le conceda una pensión de gracia.


A OTRA COSA


Basta ya de agonía. No me importa
la soledad, la angustia ni la nada.
Estoy harto de escombros y de sombras.
Quiero salir al sol. Verle la cara
al mundo. Y a la vida que me toca,
quiero salir, al son de una campana
que eche a volar olivos y palomas.
Y ponerme, después, a ver qué pasa

con tanto amor. Abrir una alborada
de paz, en paz con todos los mortales,
Y penetre el amor en las entrañas
del mundo. Y hágase la luz a mares.

Déjense de sollozos y peleen
para que los señores sean hombres.
Tuérzanle el llanto a la melancolía.
Llamen siempre a las cosas por su nombres.

Avívense la vida. Dense prisa.
Esta es la realidad. Y esta es la hora
de acabar de llorar mustios collados,
campos de soledad. ¡A otra cosa!
Basta ya de gemidos. No me importa
la soledad de nadie. Tengo ganas
de ir por el sol. Y al aire de este mundo
abrir, de paz en paz, una esperanza.